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Leo Bassi, imputado por delitos contra los sentimientos religiosos

El Juzgado de Instrucción número 6 de Valladolid ha admitido a trámite la querella interpuesta por abogados cristianos contra el rector de la Universidad vallisoletana, Marcos Sacristán, y el actor Leo Bassi por delitos contra los sentimientos religiosos, injurias y calumnias, presuntamente cometidos en octubre de 2010 cuando Bassi, con autorización de Sacristán, protagonizó en público una parodia de Juan Pablo II y consagró preservativos que distribuyó en Paraninfo de la UVA.

La jueza, que observa indicios de delito —en el  caso del actor en grado de complicidad—, ha decretado la apertura de diligencias y ha ordenado a la policía judicial que averigüe el domicilio de Leo Bassi, según  fuentes de la Asociación Jóvenes por la Información Objetiva (AJIO).

Presentada por la Asociación de Abogados Cristianos y HazteOir.org, la querella cita como testigos a profesores y alumnos que previamente alertaron al rectorado de que en el espectáculo “podrían cometerse delitos perfectamente tipificados en el código penal”.

Sin  embargo, el rector desoyó las advertencias y autorizó el espectáculo Las raíces judeo-cristianas de Occidente: un fraude histórico a combatir, a sabiendas del historial de escenificaciones de este actor, según advierte AJIO.

El pasado 6 de octubre, Bassi ofreció una conferencia en el paraninfo de  la Universidad de Valladolid, en la  que defendía que los fundamentos de la civilización occidental van mucho  más allá de los 2.000 años de cristianismo. Desde páginas web como Libertaddigital.com o Hazteoir.org, que fueron denunciadas  por Bassi, primero se trató de frenar que el acto tuviera lugar y después  se publicó que durante su exposición había asegurado que “todos  los cristianos son terroristas”, según relató el artista a Público.

“Han puesto en mi boca palabras que no  he dicho, aseguran que utilicé símbolos religiosos para realizar actos  obscenos. Y no es verdad. Estamos hartos de que estos portales de  internet estén creando tensiones, fomentando el odio contra mí desde  hace cuatro años”, denuncia Bassi. “Sólo quieren animar a la  gente contra mí, asustarme para que me calle”, añadió el payaso.

Extraído de Público de 28/03/2011.

Noticia original en: http://www.publico.es/espana/368459/leo-bassi-imputado-por-delitos-contra-los-sentimientos-religiosos

Nota del blogger: Al día siguiente, los lectores de Público hicieron una entrevista a Leo Bassi. Puedes leerla en el siguiente enlace: http://charlas.publico.es/leo-bassi-28-03-2011

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Estudiantes en topless frente a la Iglesia: más razón que un santo

El pasado jueves, coincidiendo con el final de un ciclo de conferencias sobre feminismo organizado por diversos colectivos universitarios, unas setenta estudiantes entraron pacíficamente en la capilla del Campus de Somosaguas de la Universidad Complutense de Madrid. Mediante una representación teatral protestaban contra el machismo y la homofobia de la Iglesia Católica y contra los privilegios de los que goza esta institución en un espacio público y laico como la universidad pública.

Parece que el hecho de que varias de las jóvenes se desnudaran de cintura para arriba durante la performance ha encrespado los ánimos de ciertos sectores ultracatólicos y una avalancha mediática conservadora ha tratado de criminalizar a las estudiantes. Varios medios han hablado de “asalto” y “allanamiento” de la capilla, de “delito contra la libertad de culto”, han denunciado que el rector de la Complutense ampara la “persecución religiosa” y algunos columnistas no han dudado en calificar a las alumnas de “zorras”. El sindicato de extrema derecha Manos Limpias se ha atrevido incluso presentar una querella criminal contra las estudiantes.

Más allá la relevancia simbólica y anecdótica de la iniciativa estudiantil, lo que está claro es que las alumnas han puesto sobre la mesa una cuestión que tiene que resolverse y frente a la que los demócratas tenemos que posicionarnos de manera contundente: la existencia de centros de culto católicos en las universidades públicas.

El problema no es que la Iglesia Católica sea la institución que más legitimó y se benefició del franquismo o que, sistemáticamente, haya combatido con fe ciega el reconocimiento de derechos a las mujeres y a las personas homosexuales, o que callara el 23-F, o que entre sus miembros los casos de abusos sexuales a menores hayan alcanzado niveles escandalosos. Con todo eso, en una sociedad democrática, la Iglesia y los católicos tienen, como cualquier persona o colectivo, perfecto derecho a practicar su religión, a organizarse y a defender sus ideas, incluso cuando éstas son claramente antidemocráticas, como ocurre con buena parte de los planteamientos de la Iglesia.

Lo que es intolerable es que, en el marco de un Estado que se dice laico, sigan disfrutando de los privilegios que les otorgó su franquismo en las universidades públicas.

Se podrá estar en desacuerdo con la forma en la que las estudiantes llevaron a cabo su protesta pero, permítasenos el chiste, tenían más razón que un santo en sus reivindicaciones. Gracias a su audacia y a su compromiso democrático, del que debiéramos aprender algo los profesores, se ha presentado una ocasión inmejorable para que las autoridades académicas tomen nota y acaben de una vez por todas con los privilegios de la Iglesia en las universidades públicas.

Como demócratas y como profesores no podemos tolerar además que se criminalice y amenace a las estudiantes que, organizando jornadas, seminarios, debates y ¿por qué no? también movilizaciones, protestas y performances, nos recuerdan que la universidad debe ser un espacio laico y democrático para la crítica y la diversidad.

* Pablo Iglesias Turrión es Profesor de Ciencia Política de la Complutense

Extraído de Público de 14/03/2011

Artículo original en: http://www.publico.es/365988/estudiantes-en-topless-frente-a-la-iglesia-mas-razon-que-un-santo

 

La fe se cuela en el templo de la ciencia

La universidad pública ofrece servicios religiosos católicos

Confesiones en varios idiomas, misas a diario, celebración de bautizos, bodas y funerales. Estos son algunos de los servicios que se ofrecen… en la Universidad de Sevilla. Lo hace mediante el Servicio de Asistencia Religiosa (Sarus), cuyo director es el capellán universitario. Como en la Hispalense, y según ha podido constatar Público, al menos 21 universidades públicas ofrecen, de manera permanente o puntual, servicios religiosos. Pero sólo católicos. 26 univesidades, algo más de la mitad de las consultadas por este diario, mantienen la estricta separación entre fe y conocimiento.

¿Y a qué se dedica un cura, propagador de un mensaje de fe, en la universidad, espacio de difusión de conocimiento científico? Según el capellán de la de Sevilla, Álvaro Pereira, el servicio de asistencia religiosa tiene como misión “colaborar en la formación integral de los miembros de la comunidad universitaria”, ofreciendo, entre otros servicios, “asistencia espiritual”.

Once universidades ofrecen un servicio permanente de asistencia religiosa, frente a diez que lo hacen esporádicamente. Con una misa a principios de curso, por ejemplo.

“Es una cuestión que entra dentro de la autonomía universitaria”, aseguran desde el Ministerio de Educación, en el que desconocen el número de universidades que tienen acuerdos formales de colaboración con los obispados o cuántas ofrecen servicios religiosos. Tampoco la Conferencia Episcopal da una cifra. “Eso depende de cada obispado”, explica un portavoz, que también afirma, antes de colgar el teléfono, que “la laicidad está pasada de moda”.

Campus como el de la Complutense de Madrid, Illes Balears o Huelva tienen firmados convenios con sus respectivos obispados. La Universidad de Valladolid lo rubricó en 1988 con el obispo de Osma-Soria. En él se recoge que el director del Aula de Teología “será nombrado por el rector, a propuesta del obispado”. Este, a su vez, realizará las labores de capellán universitario. Entre sus tareas se encuentran las “celebraciones litúrgicas”. Eso sí, en el apartado de “economía” se deja bien claro que los gastos “corren a cargo de la universidad”, que además facilita una “sede-aula”. Es decir, dinero público para atender demandas religiosas privadas.

Cárceles y hospitales

Centros penitenciarios y hospitales también ofrecen este servicio, amparados por la Ley de Libertad Religiosa. Pero para José María Contreras, profesor de Derecho Eclesiástico y subdirector para la relación con las confesiones del Ministerio de Justicia, hay una diferencia clave entre ambos: en estos últimos, los usuarios “tienen una dependencia o sujeción” a los centros en los que permanecen internados, algo que no ocurre en la universidad. “Un alumno puede asistir a oficios religiosos en cualquier templo de su confesión”, aclara Contreras, que en 1997 elaboró un informe para la Universidad Carlos III de Madrid en el que concluía que la asistencia religiosa en la universidad “es algo optativo, nunca puede ser obligatorio”. Así lo estableció también en una sentencia el Tribunal Superior de Madrid ante la demanda de un grupo de estudiantes católicos de esta universidad que exigieron tener una capilla para el culto.

“Lo curioso es que justo detrás de la universidad había una iglesia”, explica Contreras. En hospitales y cárceles, en cambio, sí es obligatorio prestar este servicio si un usuario lo solicita.

Presupuestos opacos

La Universidad de Sevilla ofrece al Sarus un despacho propio en su edificio principal del Rectorado. La financiación se realiza a través de los presupuestos de Extensión Universitaria. Sobre cuál es la cantidad de dinero que percibe el servicio, no hay respuesta ni por parte del gabinete de comunicación ni del propio capellán, encargado de gestionar las tres capillas repartidas en la diferentes facultades sevillanas.

El capellán Álvaro Pereira también es el responsable de atender a las personas de otras religiones que busquen este servicio. “Tengo buena relación con quienes acuden desde otras creencias”, asegura. Sobre si estos están en desventaja respecto a los católicos, el capellán afirma que “el Sarus da la posibilidad a grupos minoritarios, que en sí mismos no tendrían significación en la universidad, de llevar a cabo con normalidad sus actividades, siempre que respeten los valores democráticos y el ideario propio de la universidad”.

El profesor Contreras precisa: “Si no ofrecen este servicio no pasa nada, pero si lo hacen tienen que prestarlo en igualdad de condiciones con el resto de confesiones y convicciones. De lo contrario, pueden surgir problemas”.

Disturbios

A veces, en efecto, hay problemas. En la única universidad de Catalunya que dispone de capillas católicas, la de Barcelona (UB), se viene produciendo semanalmente un sonado encontronazo entre alumnos que asisten a la misa de cada miércoles en la Facultad de Economía y otros que exigían laicidad.

Este último grupo denunció que, tras la fusión de las facultades de Ciencias Económicas y Empresariales, la capilla se instaló en lo que era una sala de estudio, quitando así espacio a los estudiantes. Pero desde el decanato aseguran que se abrirán, antes de Navidad, nuevas salas. Más que el espacio físico, es el debate sobre la laicidad en la universidad pública lo que enfrenta a ambos sectores. La UB mantiene desde 1998 un acuerdo con el arzobispado de la ciudad condal que la obliga a reservar un espacio de culto católico en sus instalaciones. Tras los enfrentamientos de principios de mes, la vicerrectora de Estudiantes, Gemma Fonrodona, se ha comprometido con la Asociación de Estudiantes Progresistas a debatir a fondo la cuestión.

En otro campus catalán, el de la Autónoma de Barcelona (UAB), el Servicio de Asistencia y Formación Religiosa (Safor) lleva 20 años prestándose. “Aquí somos muy respetados y no tenemos problemas”, asegura Jordi Olivé, estudiante de Derecho de 23 años y coordinador del Safor.

Él defiende este servicio dentro de la universidad: “Igual que existen los servicios deportivos, debe existir este”, opina Olivé, que asegura que hay días que pasa “más de 12 horas” en la universidad.

Los miércoles asiste a misa en la sala multifuncional, que los viernes es utilizada por musulmanes que desean realizar sus oraciones. También lo hacen de otras confesiones.

Extraído de Público de 05/01/2011

Noticia original en http://www.publico.es/espana/354695/la-fe-se-cuela-en-el-templo-de-la-ciencia