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Charla de la UAL ante la visita del papa

La UAL-Unión de Ateos y Librepensadores, dará una charla-debate en el Centro Social-Librería “La Pantera Rossa” (San Vicente de Paul, 28), el jueves, día 28 de Julio a las 19:00.

Manifiesto ante la visita del papa en la “Jornada Mundial de la Juventud Católica” en Madrid (agosto 2011)

A pocos meses de las visitas a Santiago y Barcelona, el Sr. Ratzinger -Benedicto XVI para los católicos-, porfiando en su idea de “reconquistar” un país que ve alejarse de sus propuestas morales y religiosas, vuelve ahora a Madrid.

Desde el punto de vista del laicismo y de la democracia, nada habría que objetar a la reunión de un pastor espiritual con sus seguidores. Es evidente que, a pesar de la ambigüedad calculada de la convocatoria, la “Jornada mundial de la juventud” del próximo mes de agosto en Madrid pretende congregar a miles de jóvenes católicos en torno a las enseñanzas del papa. Un acto que, cualquiera que sea su dimensión, no deja de tener carácter privado, como privadas son las creencias y sus manifestaciones.

Lo que sí es contrario a un Estado democrático que se declara aconfesional es mezclar los asuntos del estado y asuntos religiosos, los intereses generales con los intereses privados, las instituciones que representan a todos los ciudadanos con eventos que sólo conciernen a una parte, en este caso, a quienes comparten unas determinadas convicciones religiosas.

Por eso, resulta escandaloso que el Gobierno contribuya con 25 millones de euros -es decir, con, dinero de los impuestos de todos- a la visita del papa y a la celebración de un acto confesional, a la vez que concede exenciones fiscales a las grandes empresas que han comprometido otros 25 millones. A ello hay que añadir otros muchos más que están dispuestos a aportar tanto Gobierno central como Ayuntamiento y Comunidad de Madrid sufragando otros gastos con la cesión gratuita de numerosos servicios públicos (personal funcionario, visados, transportes, fuerzas de seguridad, utilización de espacios públicos como polideportivos, colegios e institutos, etc.)

Esa desviación de recursos públicos para fines privados tiene especial gravedad en un momento en que tanta generosidad para con la jerarquía católica (que ya recibe por distintas vías en torno a los 10.000 millones de euros anuales) entra en contradicción con las duras restricciones en el gasto público y prestaciones sociales que todos estamos sufriendo bajo pretexto de la crisis económica.

Del mismo modo, es inaceptable que en ese acontecimiento de carácter privado se impliquen y participen autoridades y cargos oficiales, que estarían en su derecho de hacerlo a título personal, pero nunca en representación de las funciones públicas que desempeñan en nombre del conjunto de los ciudadanos.

En este caso no vale el subterfugio de que son gastos y honores debidos a un jefe de Estado. El papa Benedicto XVI no viene en representación de los escasos habitantes del Vaticano que, por otra parte, nada tiene que ver ni por su origen ni por su configuración con un verdadero Estado democrático y de derecho. Si viene a reunirse con sus adeptos en función del liderazgo espiritual que ellos en exclusiva le reconocen, en modo alguno procede el trato oficial y de privilegió dispensado por las Administraciones Públicas. Un trato que, evidentemente, no conceden a convocatorias promovidas por ciudadanos de otras creencias o convicciones ideológicas.

Tampoco se le permitiría a ningún jefe de Estado la injerencia, incesantemente repetida por el Papa y la jerarquía católica, en asuntos políticos internos como son las propias leyes que un país se da de forma democrática (educación pública, laica, derecho a la propia sexualidad y control de la reproducción, modelos de matrimonio y familia, derecho a una muerte digna, etc.). Pues no se limitan a dar consejos morales a sus fieles, cosa legítima, sino que pretenden convertir sus particulares visiones de la moral y de la sociedad en normas obligatorias para todos.

Por eso, las personas y organizaciones abajo firmantes, manifestamos nuestro rechazo a la confusión y connivencia de las instituciones públicas con una actividad de eminente carácter privado y confesional. Llamamos a todos los ciudadanos que, con independencia de sus convicciones personales, reivindican un marco de convivencia en igualdad de derechos, a organizar actos en defensa de la democracia y laicidad del Estado y dirigirse a las distintas Administraciones Públicas para exigirles que obren en consecuencia y dejen de otorgar privilegios propios de épocas pasadas y herencias antidemocráticas.

No a la visita del papa financiada con el dinero de todos.

Separación del poder civil y del religioso

Defensa de los derechos democráticos, frente a la injerencia

confesional

>>> Visita ateos.org, la web de la UAL

>>> Visita la web del Centro Social-Librería “La Pantera Rossa”

>>> Visita los foros de Derechos Civiles de noblezabaturra.org

Extraído de Nobleza Baturra del 23/07/2011

Enlace original en: http://noblezabaturra.org/2011/07/23/zgz-charla-de-la-ual-ante-la-visita-del-papa/

Educar en el ateísmo

Educar en el ateísmo es enseñar y transmitir el bagaje intelectual, científico y cultural de la especie humana.

Un articulo de Chema Álvarez en el Periodicoextremadura.com

Hace aproximadamente un año, una compañera de trabajo que se había ido a Argentina a aprender logogenia, me trajo desde más allá del charco y por encargo el entonces último libro del filósofo bonaerense Alejandro Rozitchner , titulado “Hijos sin dios. Cómo criar chicos ateos”.

Escrito en colaboración con su esposa Ximena Ianantuoni , al estilo de los antiguos diálogos humanistas y publicado por la Editorial Sudamericana de Buenos Aires, el libro ofrece un conjunto de reflexiones y de orientaciones para criar a los hijos sin religión, desde el convencimiento de que dios no existe y en armonía con un sistema de valores que propugna el librepensamiento y el respeto hacia las personas que sí profesan creencias religiosas. Para quienes somos padres y ateos -como es mi caso, en el que lo soy por elección y por convicción- este es, quizás, uno de los pocos libros que existen en el abultado mercado editorial de la autoayuda para padres y madres que trate el tema desde un punto de vista experiencial y práctico, planteando situaciones cotidianas en la crianza de los hijos.

A veces parece que está mal hablar del ateísmo. Decir cosas como “yo soy ateo”, “yo no creo en ninguna religión” o “yo sé que dios no existe” origina en un contexto generalizado de personas creyentes cierta incomodidad intelectual. Más aún cuando quien dice esto no es más que un niño de apenas siete u ocho años que ha sido educado sin la creencia en religión alguna. Recuerdo que, en cierta ocasión, mi hijo mayor, que no asiste a clases de religión, fue perseguido durante varios días en el patio de su colegio durante el recreo por otro compañero que insistentemente le decía que “dios existe” y que “iría al infierno por no creer en nada”, persecución que finalmente cesó cuando el perseguido, harto de la insistencia del perseguidor, tuvo que darle a su compañero la razón sobre su creencia, a fin de que le dejara de una vez en paz y el asunto no fuera a mayores. Cosas de niños.

Sin embargo, las llamadas conminando a la creencia en dios tienen el don de la ubicuidad, es decir, están en todas partes, sobre todo en los contextos educativos, que presumen de ser laicos pero donde se origina gran revuelo sin algún padre o madre reclama que a su hijo o hija no le enseñen a creer, ya sea de forma directa, a través de las clases de adoctrinamiento, o indirecta, mediante la exposición de simbología como crucifijos o estampas de santos y de vírgenes.

Hay quien cree que educar a los hijos en el ateísmo es educarles en la tristeza de no creer en nada. Allá él o ella con sus creencias, porque lo cierto es que criar hijos ateos supone asumir una educación responsable, coprotagonizada en gran medida por padres e hijos, fundamentada en el respeto a los demás y en el conocimiento de uno mismo. Como se afirma en algún lugar del libro del matrimonio Ianantuoni-Rozitchner, los valores han de estar fundados en certezas personales y no en principios universales. En el ateísmo, las ideas de pecado y de castigo son sustituidas por la convicción de que cada uno o cada una es responsable de sus propios actos y ha de asumirlos como tal. Educar en el ateísmo es enseñar y transmitir el bagaje intelectual, científico y cultural de la especie humana, sin omitir el conocimiento de las religiones como parte de la mitología, pues poca diferencia hay entre que el minotauro nazca del cruce de una diosa y de un toro y en que el profeta de una de las mayores religiones monoteístas nazca de una mujer virgen en tiempos en los que no existía ningún método de fecundación artificial. A diferencia de la Iglesia, que dispone de dogmas inmutables e incuestionables, la ciencia propone que todo se transforma y todo se cuestiona, tal y como se expresa en otro excelente libro sobre el tema –mucho más beligerante que el de la pareja argentina–, “Adios a dios. Manual para pensar en libertad”, de Fernando Montaña Lagos .

Educar en el ateísmo es responder a las preguntas serias de nuestros hijos e hijas sin mentiras ni cuentos de hadas, despojándolas de todo atisbo religioso. Cuando un niño tiene capacidad para hacer una pregunta, también tiene el derecho a obtener una respuesta adaptada a su edad. Preguntas como de dónde venimos o a dónde vamos cuando morimos exigen respuestas que pasan por explicar el fenómeno de la reproducción sexual sin tapujos o el suceso de la muerte como parte de un ciclo natural. El hecho de la evolución -tanto biológica como cultural- nos ayuda bastante en esta tarea de conocer el entramado de la vida en general y de la condición humana en particular. Y a su gran pregunta, suscitada un día por un encontronazo en el patio del colegio, cabe responderles rotundamente que no, que dios no existe como realidad, aunque sí exista como idea en la mente de algunas personas, no más allá de lo que supone una creencia semejante a la de quien considera que sus hijos son más listos o más guapos que los de los demás.

Extraído del blog Sin Dioses de 11/07/2011

Artículo original en: http://jodo.co/cH4

AVALL estudia la adopción de medidas legales contra el programa escolar de la Iglesia católica

La Associació Valenciana d’Ateus i Lliurepensadors rechaza el programa de educación sexual elaborado por el arzobispado para los colegios

La sociedad valenciana acaba de sufrir un ataque frontal a su sistema de convivencia. Se trata no solo de una agresión muy grave a los principios democráticos en los que supuestamente está inspirado nuestro sistema político, sino una situación sin precedentes desde la restauración democrática.

Como es sabido, el Arzobispado de Valencia ha encargado a la sección española del Pontificio Instituto Juan Pablo II, cuya sede está en Valencia, un programa de educación sexual dirigido a los colegios. Esta “guía formativa”, titulada “Educar la sexualidad para el amor”, intenta transmitir a niños de entre 5 y 14 años una visión de la sexualidad acorde con la doctrina de la jerarquía católica. Sin embargo, este documento no se va a quedar en una declaración de intenciones, sino que va a ser el material a partir del cual se imparta la docencia. Es decir, la Generalitat va a tolerar que se impartan en aulas de colegios de la Comunitat Valenciana un temario no solo diferente sino opuesto al dictado por la propia Generalitat, el PIES (Programas de Intervención de Educación Sexual), elaborado por técnicos de sanidad.

Donde el PIES hablaba de contracepción, este panfleto habla de contención, castidad y fertilidad. Donde el PIES habla de reconocer la diversidad sexual y la diversidad de modelos de familia, este panfleto habla de funcionalidad y disfuncionalidad. Donde el PIES habla de sexualidad responsable, este panfleto habla de pudor y autocontrol. Donde el PIES habla de salud y de prevención de contagio de enfermedades, este panfleto habla de vicios. Donde el PIES habla de reflexión crítica frente a las desigualdades por razón de género, este panfleto habla de natalidad, erotismo y pornografía. Donde el PIES habla de la sexualidad en la construcción social y de la necesidad de reconocer la igualdad entre hombres y mujeres, este panfleto habla de la diferenciación sexual, del noviazgo y del celibato.

Comprobamos, por tanto, que el giro ha sido radical, en la medida en que los criterios científicos han sido sustituidos por prejuicios que atacan a estos frontalmente. ¿Cómo es posible que el Gobierno de todos abdique de sus obligaciones y se humille ante un sistema de creencias que no solo no es compartido por todos los habitantes de su demarcación sino que desafía el conocimiento científico internacionalmente consensuado, e incluso el más elemental sentido común? ¿Se han variado los principios políticos que sustentan nuestra convivencia y hemos adoptado los teocráticos? ¿Van a ser estos principios los que rijan en los centros de salud o en los hospitales a partir de ahora? Si se deja pasar esta atrocidad sin respuesta ¿cuál será el siguiente paso? ¿Vamos a negar la esfericidad de la tierra? ¿Vamos a enseñar creacionismo en los colegios? La Constitución no se puede quedar a las puertas de los colegios privados o concertados. Esta situación abriría la puerta a que el día de mañana otras confesiones religiosas pudieran imponer sus contenidos curriculares. ¿Educaremos en la sumisión de la mujer y en la necesidad de que cubra su cuerpo y su cara como lo aseguran intérpretes del Corán? ¿Enseñaremos en los colegios que las transfusiones de sangre están prohibidas porque lo decía Jehová?

Pero es todavía peor. Este panfleto, que ya está en poder de los colegios religiosos (privados y concertados) de la diócesis de Valencia, se pretende que pueda ser aplicado también en los colegios públicos bajo este argumento: “los consejos escolares tienen autonomía para aprobar aquellas actividades o programas extraescolares que consideren. Los centros, si es aprobado por su consejo escolar, pueden decidir este tipo de cuestiones que son voluntarias dentro de su libertad”. ¿Y dónde queda la libertad de los padres que se encuentren en minoría en un colegio público para elegir que sus hijos sean educados según criterios científicos? La democracia no es tanto la imposición de la voluntad de la mayoría como el respeto de las minorías. Y, sinceramente, no creemos que aquellos que consideran a la ciencia como una forma de conocimiento inferior al prejuicio y el dogma religioso sean mayoría en la Comunitat Valenciana.

¿En qué documento de la OMS (Organización Mundial de la Salud) se habla de que la masturbación es un “vicio”? ¿Si “las relaciones sexuales humanas han de ser realizadas por los esposos que acogen la vida” y se ha de entender “acoger la vida” como procrear, no serán tampoco relaciones sexuales humanas las que tengan parejas heterosexuales estériles, o ancianas, o que no sean miembros de la Iglesia Católica y vivan en concubinato? ¿Qué puede pensar el hijo de una familia monoparental u homosexual cuando sus profesores tildan a su familia de disfuncional? ¿Cómo podemos permitir que una asociación de célibes se permita desde un aula dar lecciones de moral, sexual o de otro tipo, y juzgar a los padres de un menor? El autodominio y la continencia en materia sexual no parecen haber tenido mucho éxito dentro de la Iglesia católica, habida cuenta de los miles de casos en todo el mundo que se han hecho públicos, y de aquellos otros que nunca se darán a conocer, donde han estado implicados sacerdotes e incluso obispos en delitos de pederastia.

Estamos ante una situación tan grave que el silencio solo puede ser entendido como complicidad o sumisión. No es posible dejar sin respuesta una agresión tan profunda a nuestro sistema de convivencia. Si las personas de bien no levantamos la voz ante esta situación, la escalada puede seguir hasta límites difíciles de prever. No queremos avergonzarnos de ser valencianos. No queremos ser blanco de las burlas, ni podemos resignarnos a un ridículo internacional de este calibre. Por todas estas razones, AVALL (Associació Valenciana d’Ateus i Lliurepensadors) va a estudiar la adopción de medidas legales que tengan por objetivo frenar este último delirio de regional-catolicismo. Creemos que hay indicios de delito contra la salud pública por el asunto de los preservativos. Creemos que hay indicios de delito en la vejación a los homosexuales. Creemos que hay indicios de delito en la supeditación de los intereses generales a una confesión religiosa.

La sumisión quizá sea una virtud para aquel sistema de creencias que ha renunciado a la razón, pero desde luego no puede ser una virtud para una ciudadanía crítica, consciente de sí misma y que aspira a vivir en el siglo XXI.

Associació Valenciana d’Ateus i Lliurepensadors

http://www.ateusvalencians.es
http://ateusvalencians.blogspot.com/

Extraído de Rebelión de 06/03/2011

Artículo original en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=123670&titular=avall-estudia-la-adopci%C3%B3n-de-medidas-legales-contra-el-programa-escolar-de-la-iglesia-cat%C3%B3lica

Porcentaje de ateos iguala al de creyentes en Francia

Según reveló el diario Le Parisien el pasado 6 de febrero, los ateos en Francia son casi tan numerosos como los creyentes. El diario ofreció los resultados de una encuesta a 1.051 ciudadanos. El 36% de los franceses afirma creer en Dios, mientras que un 34 % dice no creer en él, señala el sondeo, que revela que el 22% de los consultados se pregunta sobre la existencia de Dios, señaló Efe. Estos franceses que afirman que se cuestionan si Dios existe o no aseguran desconocer si creen o no, frente al 8% de los que dijeron que tampoco saben si creen pero que ni se plantean esa duda. Personalmente creo que la muestra de la encuesta es pequeña, pero si es de esperarse que entre los franceses el ateísmo este ampliamente distribuido. Francia fue la cuna del laicismo, los derechos humanos y la Ilustración. Así pues no es de estrañarse que el ateísmo goce de buena salud en la cuna de Michael Onfray, Auguste Comte , Pierre Simon de Laplace, Paul Henry Thiry, barón de Holbach, Jean Meslier entre otros ateos famosos. El Islam pide espacio en Francia Mientras esta noticia se presentaba, una nueva discusión se daba en Francia por el uso del espacio público por parte de los musulmanes para hacer sus oraciones. La polémica cobró mayor relevancia desde que una política derechista comparó el uso del espacio público para oraciones con la invasión nazi a Francia. El siguiente video de la BBC habla de la nueva polémica en el país galo .

El Islam pide espacio en Francia

Mientras esta noticia se presentaba, una nueva discusión se daba en Francia por el uso del espacio público por parte de los musulmanes para hacer sus oraciones. La polémica cobró mayor relevancia desde que una política derechista comparó el uso del espacio público para oraciones con la invasión nazi a Francia.

El siguiente video de la BBC habla de la nueva polémica en el país galo .

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Extraído de Blog SinDioses de 10/02/2011

Artículo original en: http://blog-sin-dioses.blogspot.com/2011/02/porcentaje-de-ateos-iguala-al-de.html

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Dios no es inocente

Tras apoyar una polémica campaña en 2008, la frase “probablemente Dios no existe” sirve de base a Joan Carles Marset y Gabriel García Voltà para reivindicar la vigencia del ateísmo

Después de la Segunda Guerra Mundial dio la impresión de que la religión iba a quedar reducida a una reliquia del pasado y a una práctica privada y familiar sin apenas impacto social. Especialmente en Europa parecía que la utopía de la vida plena y feliz podría alcanzarse en este mundo, en Occidente, con el disfrute de la sociedad de consumo, y en Europa oriental, gracias a la edificación del socialismo. La llegada de la crisis económica a mediados de los años setenta puso de manifiesto las contradicciones de ambos modelos y dio alas a los que aún combatían contra una moral laica y un mundo sin Dios. Empezaba una contrarrevolución fundamentalista que iba a inundar buena parte del planeta. Los fundamentalistas de cualquier religión defienden que sus textos sagrados son la expresión literal de una Verdad Absoluta inspirada directamente por Dios y se comprometen en una lucha por conseguir que tanto la vida social como la política respondan a esas verdades inmutables y eternas. Los males sociales tienen como causa el pecado y el alejamiento de Dios -una idea bien medieval-. Las soluciones hay que buscarlas en Dios porque sólo en Él hay respuestas seguras. Es ésta una visión del mundo un poco “colectivista”: no importan ni el origen étnico, ni el familiar, ni el social. Las convicciones religiosas y el modo de vida sirven de argamasa social y diluyen las diferencias. No obstante, pronto se descubre en sus programas una fuerte nostalgia del pasado y lo que podríamos calificar de un “igualitarismo de derechas”. En muchos lugares los fundamentalistas están firmemente en contra del aborto y la homosexualidad, exigen el mantenimiento de la familia tradicional y de un sistema educativo que expulse de las aulas el darwinismo y cualquier interpretación del mundo ajena o contraria a los textos sagrados.

¿Por qué se mantienen aún hoy las religiones en la conciencia de los seres humanos cuando parece que son abiertamente contradictorias con todas las certezas del mundo actual? La respuesta es tan compleja como compleja es la realidad social en la que vivimos. En el mundo actual hay más de mil millones de personas en una situación de pobreza desesperante, el analfabetismo sigue siendo una plaga en muchos lugares y en amplias zonas del planeta los gobiernos y las clases dirigentes siguen confiando en la religión como mecanismo de control social, por lo que favorecen y financian su difusión. La familia constituye también un semillero fundamental de nuevos creyentes. Su impacto sobre niños y jóvenes es muy grande, sobre todo si la religión familiar es también la socialmente dominante. Esta doble presión es casi irresistible, una auténtica jaula de hierro de la que es difícil escapar. El mejor ejemplo de lo dicho es el mundo islámico actual, en el que se juntan todos los factores del problema: un escaso impacto del liberalismo político y de la modernización socioeconómica, frecuentes crisis políticas motivadas en parte por un conflicto crónico con Occidente y una religión que impregna desde hace muchos siglos toda la vida social. Es en el mundo islámico -y en Estados Unidos- donde el integrismo ha encontrado más adeptos. El texto coránico está más allá del tiempo, de las especificidades culturales, de los cambios sociales y de los contextos políticos. Su interpretación y su aplicación no pueden ser objeto de ninguna aclimatación ni adaptación. Las disposiciones coránicas son válidas en todo tiempo y en todo lugar, son universales e intemporales. No se puede tener razón contra Dios. Durante siglos el cristianismo europeo bebió de las mismas convicciones y aplicó idénticas fórmulas. La jerarquía católica tampoco defiende en la actualidad ideas muy distintas: las leyes del Estado tienen que ajustarse al orden natural querido por Dios, que prevalece sobre la inconstante y frágil voluntad humana. Es decir, los obispos se reservan la última palabra sobre la legitimidad del ordenamiento jurídico democrático que no puede ir contra Dios, o sea, contra los intereses de la jerarquía católica.

¿Es o ha sido necesaria y útil la religión? También ésta es una pregunta de difícil respuesta. Todos tenemos una opinión personal a esta pregunta y con frecuencia nuestras apreciaciones no son coincidentes. Planea sobre esta cuestión casi siempre la formación intelectual del que opina. Una mente tan lúcida como la de Richard Dawkins da una respuesta claramente biológica y determinista a la cuestión en su libro El espejismo de Dios. Para él, la religión ha sido una gran derrochadora de recursos materiales y humanos a lo largo de la historia. Aparentemente, millones de personas han muerto por su culpa y es difícil justificar el despilfarro que significan las pirámides de Egipto o las catedrales góticas -si Dawkins se plantease también para qué han servido palacios como el de Versalles, quizá se pondría en la pista de la buena respuesta-.

(…) Las religiones han sido -y son- ideologías, es decir, creencias y conceptos que explican el conjunto del mundo a quienes las sustentan. Como ya demostró Marx, las ideologías no son ni inocentes ni neutrales. Las ideologías son frecuentemente mecanismos de dominación de las clases dirigentes. Éstas presentan sus intereses al conjunto de la sociedad como los intereses de todos para reforzar su hegemonía. La ideología ayuda a la clase dominante a verse a sí misma como detentadora del poder y de la riqueza por méritos propios y desarrolla en la conciencia de las clases subalternas la convicción de que viven en un mundo quizá injusto, pero inmutable, en el que es mejor obedecer que resistir. En este sentido, las catedrales y los palacios como Versalles tenían un fuerte valor simbólico, porque expresaban con gran majestad y belleza el poder y la superioridad de la clase dirigente ante las clases dominadas, al mismo tiempo que halagaban la vanidad de las primeras y hacían su vida mucho más confortable. El poder de los símbolos puede ser más efectivo que el de las bayonetas. Ésta ha sido una función clave -aunque desde luego no la única- de la religión en largos periodos de la historia de la humanidad: ser un eficaz instrumento de dominación. Por otro lado, ya sabemos que los muertos atribuidos a la locura religiosa tenían frecuentemente otros asesinos, aunque la religión pudiese servir como coartada ideológica y justificación moral de cualquier atrocidad. Para explicar según qué cosas es más útil la historia que la biología.

¿Y cuál es la utilidad de la religión hoy? En los países económicamente desarrollados y cultos, la física y la biología la han sustituido desde hace tiempo como interpretación del mundo. Las religiones han reconocido su derrota -aunque hay excepciones como Estados Unidos, donde los creacionistas siguen librando una guerra imposible en favor del Génesis- y se han refugiado en su papel de consoladoras del dolor humano y orientadoras morales. En esta última función tienen depositadas sus últimas esperanzas de supervivencia y en este campo siguen considerándose depositarias de una verdad última, intangible, que está por encima de las verdades transitorias, efímeras, ilusorias de la sociedad humana.

Probablemente Dios no existe, de Joan Carles Marset y Gabriel García Voltà. Ediciones Bronce. Fecha de publicación: 24 de noviembre. Precio: 17 euros.

Extraído de El País de 22/11/2009

Artículo original en:

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Dios/inocente/elpepusocdmg/20091122elpdmgrep_10/Tes

Ricky Gervais: Por qué soy ateo

Traducido por Daniel Barona Narváez.
¿Por qué no crees en Dios? Me hacen esta pregunta todo el tiempo y siempre trato de dar una respuesta sensible y razonada. Esto es usualmente incómodo, una pérdida de tiempo, e inútil. Las personas que creen en Dios no necesitan pruebas de su existencia, y ciertamente no desean evidencias de lo contrario. Son felices con sus creencias. Incluso dicen cosas como “es verdad para mí” o “eso es fe”. Aún así doy mi respuesta lógica porque siento que no ser honesto sería denigrante y maleducado. Es irónico, entonces que el hecho de que “no creo en Dios porque no hay evidencia científica en lo absoluto para su existencia, y por lo que sé, la definición misma es una imposibilidad en este universo conocido”, sea al mismo tiempo algo denigrante y maleducado.
La arrogancia es otra acusación, lo cual parece particularmente injusto. La ciencia busca la verdad, y no discrimina. Para bien o para mal, descubre cómo son las cosas. La ciencia es humilde. Sabe lo que sabe, y sabe qué es lo que no sabe. Basa sus conclusiones y creencias en evidencia sólida –evidencia que es constantemente actualizada y mejorada. No se ofende cuando nuevos hechos salen a la luz. Abraza al cuerpo de conocimiento. No se sostiene en prácticas medievales porque ellas son tradición. Si lo hubiera hecho, no podrían utilizar la penicilina, tendrías que hacer un agujero a través de tus pantalones y rezar. Cualquier cosa que “creas” no es tan efectiva como la medicina. De nuevo puedes decir “esto funciona para mi”, pero también los placebos. Mi punto es que digo que Dios no existe. No digo que la fe no existe, sé que la fe existe; la veo todo el tiempo. Pero creer en algo no lo hace verdadero. Esperando que algo sea verdad no lo convierte en verdad. La existencia de Dios no es subjetiva: el existe o él no existe. No es una cuestión de opinión. Tú puedes tener tus propias opiniones, pero no puedes tener tus propios hechos.
¿Por qué no creo en Dios? No, no, no. ¿Por qué TÚ crees en Dios? Seguramente la carga de la prueba cae sobre el creyente. Ustedes empezaron esto. Si yo vengo y te digo “¿por qué no crees que yo pueda volar?” tu dirías, “¿por qué debería hacerlo?”. Yo respondería “porque es una cuestión de fe”. Y si yo luego dijera “Prueba que no puedo volar. Prueba que no puedo volar… ¿ves?, ¿ves? No puedes probarlo, ¿o sí?”, probablemente te irías caminando o llamarías a seguridad, o me arrojarías a través de la ventana gritando “vuela entonces lunático”.
Este es, por supuesto, un tema de espiritualidad, la religión es un tema diferente. Como ateo, no veo nada de “malo” en creer en un dios. No pienso que exista un dios, pero la creencia en él no hace daño. Si te ayuda de algún modo, entonces está bien por mí. Es cuando las creencias empiezan a infringir los derechos de otras personas lo que me preocupa. Nunca negaré tu derecho a creer en un dios, pero sí me preocuparé de que no maten gente que cree en un dios diferente, por ejemplo; o que apedreen a alguien hasta la muerte porque tu libro sagrado dice que su sexualidad es inmoral. Es extraño que alguien que cree que un ser todopoderoso y omnisapiente responsable por todo lo que pasa, querría también juzgar y castigar a la gente por lo que es. De lo que puedo ver, el peor tipo de persona que puedes ser es un ateo. Los primeros cuatro mandamientos inciden sobre este punto. “Hay un Dios, yo soy Él, nadie más lo es, ustedes no son tan buenos y no lo olviden”. (“No matar” no se menciona hasta el punto número seis).
Cuando me veo confrontado con alguien al que le desagrada mi carencia de fe religiosa, simplemente digo “es la manera en la que Dios me hizo”.
¿Pero realmente de qué son acusados los ateos?
La definición de diccionario de Dios es “un creador y supervisor sobrenatural del universo”. Incluidos en esta definición están todas las deidades, diosas, y seres sobrenaturales. Desde los inicios de la historia registrada, la cual está definida por la invención de la escritura por los Sumerios alrededor de 6000 años atrás, los historiadores han catalogado más de 3700 entes sobrenaturales, de los cuales 2870 pueden ser considerados deidades.
Así que la próxima vez que alguien me diga que cree en Dios, diré “¿En cuál? ¿Zeus?, ¿Hades?, ¿Júpiter?, ¿Marte?, ¿Odín?, ¿Thor?, ¿Krishna?, ¿Vishnu?, ¿Rá?…”. Y si dice “Sólo Dios. Yo solo creo en el único Dios”, señalaré que es casi tan ateo como yo. Yo no creo en 2870 dioses, mientras que él no cree en 2869.
Yo alguna vez creí en Dios. Me refiero al Dios cristiano.
Yo amé a Jesús; él era mi héroe. Más que las estrellas de pop, más que los futbolistas, más que Dios. Dios por definición era omnipotente y perfecto. Jesús era un hombre, y tuvo que luchar en ello. Tuvo tentaciones pero venció al pecado; tuvo integridad y coraje. Pero era mi héroe porque era bueno. Y era bueno con cualquiera. Él nunca presionó ni fue tirano ni cruel con sus coetáneos. No le importaba quién fueras. Él te amaba. ¡Qué tipo!, yo quería ser como él.
Un día, cuando tenía unos 8 años de edad, estaba dibujando la crucifixión como parte de mi tarea de estudio de la Biblia. También amaba el arte, y la naturaleza. Amaba cómo Dios había hecho a todos los animales; eran casi perfectos. Incondicionalmente bellos. Era un mundo maravilloso.
Yo viví en un área urbana de clase trabajadora muy pobre llamada Reading, a unas 40 millas al oeste de Londres. Mi padre era un jornalero y mi mamá ama de casa. Nunca me avergoncé de la pobreza; era casi noble. Incluso, todos los que yo conocía estaban en la misma situación, y yo tenía todo lo que necesitaba. La escuela era gratis, mi ropa era barata y siempre limpia; y mamá estaba siempre cocinando. Ella estaba cocinando el día que yo dibujaba la crucifixión.
Yo estaba sentado en la mesa de la cocina cuando mi hermano llegó a casa. El era 11 años mayor que yo, así que tendría unos 19. Era tan listo como cualquiera que yo conocía, pero también era molesto. Siempre contestaba todo y se metía en problemas. Yo era un niño bueno; iba a la Iglesia y creía en Dios – que alivio para una madre de clase trabajadora. Verán, al crecer en donde yo viví, las mamás no aspiraban a algo tan alto como para querer que sus hijos fueran doctores; simplemente esperaban que sus hijos no vayan a la cárcel. Háganlos crecer creyendo en Dios y serán buenos y respetuosos de la ley. Es un sistema perfecto. Bueno, casi. 75% de los Americanos son cristianos temerosos de Dios; 75% de los prisioneros son cristianos temerosos de Dios. 10% de los Americanos son ateos; 0.2% de los prisioneros son ateos.
En fin, ahí estaba yo dibujando muy feliz a mi héroe, cuando mi hermano mayor Bob preguntó “¿por qué crees en Dios?”. Una simple pregunta, pero mi mamá entró en pánico. “Bob”, dijo ella en un tono que yo sabía que significaba “cállate”. ¿Por qué era eso algo malo para preguntar? Si había un Dios y mi fe era fuerte, no importaba lo que dijera la gente.
¡Un momento! Dios no existe. Él lo sabe y ella lo sabe en su interior. Era tan simple como eso. Empecé a pensar acerca de ello y haciéndome más preguntas, y después de una hora, era un ateo.
Wow, Dios no existe. Si mamá me había mentido acerca de Dios, ¿también lo había hecho con Santa? Sí, por supuesto, ¿pero a quién le importa? Los regalos seguían viniendo, así como los regalos de mi recién descubierto ateísmo. Los regalos de la verdad, la ciencia, y la naturaleza. La verdadera belleza de este mundo. Aprendí de evolución – una teoría tan simple que solo el más grande genio de Inglaterra había dado con ella. La evolución de las plantas, los animales, y nosotros – con imaginación, libre albedrío, amor y humor. Nunca más necesité una razón para mi existencia, solo una razón para vivir. Y la imaginación, el libre albedrío, el amor, el humor, la diversión, la música, los deportes, la cerveza y la pizza son todas muy buenas razones para vivir.
Pero vivir una vida honesta – para ello tu necesitas la verdad. Esa fue la otra cuestión que aprendí ese día: que la verdad, aunque chocante e incómoda, al final lleva a la liberación y a la dignidad.
Así que, qué significa realmente la pregunta “¿por qué no crees en Dios?”. Yo creo que cuando alguien pregunta eso, en verdad están cuestionando sus propias creencias. En cierto sentido, ellos preguntan “¿qué te hace tan especial?”, “¿cómo es que no te lavaron el cerebro como al resto de nosotros?”, “¿cómo te atreves a decir que soy un tonto y que no iré al cielo?”. Seamos honestos, si una sola persona creyera en Dios, sería considerada algo extraña. Pero como es una visión muy popular, es aceptada. ¿Y por qué es una visión tan popular? Es obvio, es una proposición atractiva. Cree en mí y vivirás por siempre. De nuevo, si fuera solo materia de espiritualidad estaría bien. “Haz a los otros…” es una buena regla. Yo vivo según ella. Perdonar es probablemente la mayor virtud que existe. Pero eso es exactamente lo que es: una virtud. No solo una virtud cristiana. Nadie es dueño de la capacidad de ser bueno. Yo soy bueno, solo que no creo que vaya a ser recompensado por ello en el cielo. Mi recompensa es aquí y ahora. Es saber que trato de hacer lo correcto; que vivo una vida buena. Y ahí es donde la espiritualidad realmente pierde su camino: cuando se convierte en una herramienta para golpear a la gente. “Haz esto o te quemarás en el infierno”.
No te quemarás en el infierno, pero sé bueno de todos modos.
Extraído de Naturaleza y racionalismo de 10/01/2011

Uno de cada cinco españoles es ateo o no creyente

Apenas el 28,1% se declara “católico practicante”. Los mayores de 60 años, con un 90,4% de creyentes, sustentan la Iglesia

La España atea y no creyente sigue ganando devotos a la católica. El número de ciudadanos que declara su desapego a la religión ha vuelto a aumentar en 2010, hasta alcanzar el 20,3% de la población. Hace tres años, representaba el 16,5%. Estos datos forman parte del Publiscopio anual sobre creencias, un estudio que se realiza desde 2007 con idénticas preguntas a un colectivo representativo de la población. Desde su primera edición, el descenso de la devoción religiosa en España ha sido constante.

A diferencia de los ateos y los no creyentes, la tasa de ciudadanos católicos sigue menguando. En los dos últimos años, la caída ha sido de tres puntos y medio, al pasar del 80,5% al 77%.

Por comunidades

El perfil religioso de los españoles también está relacionado con la comunidad autónoma en la que viven. El total de ateos y no creyentes en Catalunya y la Comunidad de Madrid es del 26,5% y 25,5%, respectivamente. En Andalucía baja hasta el 16,6%. Según los entrevistados, la confesionalidad católica en esta región es del 81,4%, frente al 69,8% de Catalunya y el 71,8% de Madrid.

Por edades, sólo hay un colectivo en el que más del 80% de las personas continúa reconociéndose católico, el correspondiente a la franja de edad de mayores de 60 años, donde el porcentaje asciende al 90,4%. En el otro extremo se encuentran los jóvenes. El índice, entre los mayores de edad que nacieron después de 1981 (tienen entre 18 y 29 años), se reduce hasta el 63,5%.

Resulta especialmente llamativo el desglose por edades, cuando se pregunta a los católicos la cuestión clave: ¿es usted practicante o no practicante? Sólo el 15,1% de los menores de 30 años que viven en el país se definen como “católicos practicantes”. De este modo, el total de ateos y de no creyentes de este tramo de edad (el 26,2%) supera ya al de los católicos practicantes.

Entre los mayores de 60 años, el porcentaje de los que forman parte del colectivo más religioso y devoto aumenta hasta el 51,6%. En este caso, los ateos y no creyentes apenas representan el 8% de las personas mayores.

El peso de la tradición

El matiz entre practicantes y no practicantes es importante, ya que entre los segundos, el 44% no cree en Dios [ver página 3] y abraza este término por tradición familiar o social. El primer colectivo representa al 28,1% de la población y el de los no practicantes, al 48,9%. Tanto el conjunto de católicos practicantes como el de no practicantes han mantenido una trayectoria descendente en los últimos años.

Por sexos, las diferencias son grandes. Las mujeres se siguen declarando mucho más católicas que los hombres. Entre el total de la población, las católicas practicantes representan el 34,6% del colectivo femenino, frente al 21,4% del masculino. Los ateos y los no creyentes tienen un perfil mucho más masculino. Los hombres casi doblan en número a las mujeres: 26,2% frente al 14,6%.

Por último, el estudio indica que un 2% de la población residente en España se declara creyente de otra religión. Este índice apenas ha variado desde la primera edición del Publiscopio de creencias.

Privilegios de otros tiempos

A pesar de la actual desvinculación de la sociedad española de la tradición y creencias católicas, la Iglesia mantiene vivos privilegios ganados en tiempos de Franco e influencia política.

En la parte económica, siguen vigentes los beneficios fiscales y las ayudas directas que le otorgó el Gobierno en los acuerdos Iglesia-Estado del año 1979. A lo largo de 2009, la Iglesia católica recibió 15.000 millones de euros del Estado, en virtud de distintos conceptos (educación, IRPF, patrimonio o acción caritativa y social). En 2010, el Ejecutivo ha otorgado nuevas concesiones a la orden, mediante la reducción de impuestos, además de aplazar la reforma de la Ley de Libertad Religiosa. El proyecto era un compromiso electoral del PSOE para esta legislatura.

Extraído de Público de 24/12/2010

Noticia original en: http://www.publico.es/espana/353237/uno-de-cada-cinco-espanoles-es-ateo-o-no-creyente