Archivo | noviembre 2010

Buenafuente: Conozcamos la Iglesia Católica

Buenafuente ha sido denunciado por este video. Podeis leer la noticia aqui.

 

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Tras siglos de divulgación, presentan demanda contra “Las mil y una noches” en Egipto

Los tradicionales cuentos árabes fueron catalogados como ofensivos para la “decencia pública” por algunos egipcios, lo que causó el estupor de intelectuales y académicos.

EL CAIRO.- Pese a que ya llevan varios siglos de divulgación, los famosos cuentos árabes de “Las mil y una noches” resultaron ofensivos para la “decencia pública” de algunos egipcios modernos, que piden la prohibición del libro ante el estupor de intelectuales y defensores de la libertad de expresión.

“Me sorprendieron las frases ofensivas que contiene el libro”, señaló Ayman Abdul Hakim, portavoz del grupo de abogados que ha presentado una denuncia ante el Fiscal General de Egipto para pedir la prohibición total de la célebre recopilación de cuentos, reeditada recientemente en el país árabe.

Estas historias, entrelazadas por las mil y una noches que Sherezade pasa junto al sultán Sharayar, son las últimas víctimas de la ley de “hisba”, un antiguo reglamento islámico que permite a cualquier persona acusar a otra si considera que sus actos pueden ser perniciosos para la sociedad.

En este caso, los demandados son los editores que desempolvaron y reeditaron “Las mil y una noches” (“Alfe Leila wa Leila”, en árabe), cuya compilación moderna se produjo precisamente en El Cairo en 1835.

“Es un hecho muy peligroso para la libertad de expresión en Egipto y puede sembrar el miedo entre escritores y editores”, advierte el director de la Red Árabe para la Información sobre los Derechos Humanos, Gamal Eid.

El libro, según Eid, ya fue confiscado por las autoridades egipcias en la década de 1980, pero un tribunal decidió finalmente permitir su publicación. “Quien intenta prohibir este libro es un enfermo y un estúpido”, agrega.

Para la profesora de Literatura y Civilización Árabe de la Universidad Americana de El Cairo Monan Mijail, la posibilidad de censurar “una obra maestra de la literatura islámica y árabe” evidencia el “retroceso” de una sociedad y “alimenta el fanatismo”.

“Siento decirlo, pero en Egipto hay una crisis en la defensa de la libertad de expresión, y la razón es que el Gobierno no defiende la cultura y no protege a los intelectuales y periodistas”, denuncia Eid.

Mijail también coincide en que el Gobierno no “condenó esta petición, algo que sí hicieron conocidos escritores” y recomienda que se “ignore al ignorante” y se elabore una nueva ley “para que los tribunales no pierdan el tiempo en pleitos inútiles”.

“Estos incidentes están aumentando espectacularmente en los últimos años, pues sólo en 2007 hubo 700 casos”, señala Eid.

En un país con casi 17 millones de analfabetos, Mijail apunta que “millones de egipcios lo han leído de alguna u otra forma, a través de historias infantiles y radionovelas”.

“Los egipcios deben leer este libro, pues es patrimonio de la humanidad y debemos rechazar su caducidad”, recuerda Eid, que leyó la recopilación de cuentos a los 22 años y que, animado por la polémica suscitada, está decidido a releerlo.

A juicio de este abogado y activista de los derechos humanos, existen varias maneras de detener el creciente número de “hisba” en distintas esferas como “la legal, la política o la cultural”, y “un gobierno podría jugar un papel importante pero no el actual”, sentencia Eid.

“El gobierno podría modificar la ley e imponer una multa a quienes avivan estas cuestiones y tratan de retroceder en los avances en la libertad de expresión”, añade.

La lectura de este clásico, uno de los textos fundamentales de la historia de la literatura árabe y universal, es obligatoria para los alumnos universitarios de la profesora de literatura Monan Mijail. “Y así debe ser, mas allá de abogados que no entienden de cuestiones literarias”, declara.

“Las mil y una noches” está formado por tres grupos de relatos de origen indo-persa, iraquí y egipcio, con influencias de “La Odisea” de Homero, la literatura alejandrina y las novelas bizantinas.

En sus páginas se alternan una gran variedad de géneros como historias de amor, cuentos, fábulas de animales, textos eróticos, literatura de viajes, novela de caballería y relatos morales, entre otros muchos.

El relato se inicia cuando Scherezade, hija del visir, urde un plan para evitar que el sultán Sharayar mate cada noche a una mujer con la que previamente se casa.

Una determinación que adopta por despecho tras descubrir que su mujer le traiciona y, por ello, concluye que todas las mujeres son infieles.

Para acabar con esta sangrienta decisión, Scherezade se ofrece como esposa del sultán, logra seducirlo contándole un cuento cada noche, interrumpido al alba con la promesa de continuar la noche siguiente.

Mil noches y una después, el sultán la indulta y junto a Scherezade vive feliz.

Extraído de http://www.emol.com de 7 de mayo de 2010

Artículo original en: http://www.emol.com/noticias/magazine/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=411716

Evangélicos ven con preocupación el despertar del ateísmo

En el pasado Tercer Congreso de Lausana en Sudáfrica, dirigido a 4.000 líderes evangélicos, el teólogo chino Carver Yu, dijo que “las ideologías confusas” están creando el vacío y la alienación entre las personas, mientras que la indiferencia al evangelio provocando que el enemigo- entiéndase el Diablo- saque sus garras.

Yu, presidente de la Escuela Superior de Teología de China en Hong Kong, se mostró preocupado por el activismo liderado por Richard Dawkins y otros. “El ateísmo está a punto de convertirse en la nueva religión”, dijo. “Los cristianos deben predicar el Evangelio de Jesucristo sin temor, porque él es el camino, la verdad y la vida. Sólo él nos puede llevar lejos del estado actual de la impiedad”.

Yu no ocultó su asombro porque el ateísmo haya pasado de los textos de grandes personalidades guardados en bibliotecas de intelectuales a los avisos en buses públicos del Reino Unido, España y otras naciones.

Michael Herbst, investigador del desarrollo de la evangelización y la iglesia. Advirtió que la disminución de la fe entre los padres conduce a toda una generación de niños que crecen en Alemania con una “mentalidad atea” y la creencia de que “la fe no tiene importancia”.

Señaló que la idea de una “verdad singular” y el monoteísmo se ha convertido en impopular y fue ampliamente considerado como peligroso, arrogante y potencialmente violento. Lo cual es cierto.

Os Guinness, co-fundador del Foro de La Trinidad, hizo eco de sus sentimientos. Dijo que la visión bíblica de la verdad se ha convertido en “obsceno a la mente moderna”, y se está siendo adoptado por muchos como exclusivo, intolerante y divisiva.

Personalmente me parece que estas reacciones hablan bien del activismo ateo que busca encontrar un espacio en medio del bullicio del sinsentido religioso. Respecto al calificativo que hizo el pastor Yu de que el ateísmo es una religión, tengo que afirmar que lo será cuando la calvicie sea un color de cabello.

Extraído de Blog Sin Dioses de 23/11/2010

Artículo original en: http://blog-sin-dioses.blogspot.com/2010/11/evangelicos-ven-con-preocupacion-el.html

En la resaca papal… casi todo estaba en el guión

Diez días antes de la llegada de Ratzinger a Santiago, unos días antes y coincidiendo con la visita a Barcelona, tuve la oportunidad de reunirme con socios y socias de Europa Laica en ambas ciudades, también lo hice con medios de comunicación, con diversos colectivos ciudadanos, la asistencia a un foro joven (“espacio de libertad” organizado por la Fundación Ferrer i Guardia en Barcelona), además de tratar de pulsar, en la medida de lo posible, la situación en la calle.

Han sido unos días que, en algunos momentos, parecía que nos trataban de transportar a “tiempos pasados”, cuando algunos políticos han ejercido de acólitos y pregoneros encabezados, especialmente, por los alcaldes socialistas de Santiago y de Barcelona, señores Bugallo y Hereu. También tuve esa sensación cuando escuché, atentamente, una entrevista al representante del Gobierno ante la Santa Sede, el socialista Sr. Vázquez

La situación llegó a un clima apoteósico con los bandos de ambos alcaldes, llamando a los vecinos a participar en los actos religiosos y el “súmmum” llegó cuando el alcalde de Santiago proclamó “territorio Vaticano” plazas y calles del entorno de la catedral, antes y durante la visita del señor Ratzinger, según él, quedando bajo el poder de iglesia un espacio público en donde dijo que –se aplicaba un supuesto principio de extraterritorialidad que da competencias legales y jurisdiccionales a la institución católica. La verdad, en mi opinión aberrante y que rompe principios constitucionales fundamentales, pienso que alguien debería de pedir cuentas.

El guión se ha hecho realidad: Todas las expectativas que se preveían desde ámbitos que utilizaban el sentido común y la razón se han cumplido, no así las expectativas falsas creadas por el poder político y las de la propia iglesia católica, de forma interesada: El supuesto negocio mercantil ha sido un fracaso, a pesar del elevado costo de dinero público que ha supuesto; el número de católicos y de curiosos que han asistido a los actos no ha respondido, con mucha diferencia, a las expectativas generadas; los exabruptos papales se han producido tal y como nos tienen acostumbrados desde la jerarquía católica, aunque, en esta ocasión, mucho más hirientes y falsos; también estaba en el guión los aplausos a esas groserías intolerables por parte de ciertos políticos de la derecha, de algunos medios de comunicación y de la jefatura del Estado, así como, también, estaba en el guión la pasividad y la postura humillante ante tales desvaríos de algunos políticos del centro-.izquierda. La televisión pública (que ahora pagamos todos con nuestros impuestos) ha dedicado ¡increíblemente! decenas de horas a los eventos, obteniendo unos bajísimos resultados de audiencia, 9,4% en Santiago y 8,2% en Barcelona (tan sólo 237.000 espectadores). Por último; el negocio espiritual a que aludía la jerarquía católica y algún que otro político de Gobierno y oposición, lo tendrán que analizar, con lupa, para que lo tengan en cuenta quienes desean re-evangelizar España (y Europa), para lo cual han creado una sección específica en la Santa Sede y lo repitió, en directo, en varias ocasiones, delante de nuestros representantes públicos y nadie “rechistó”

También estaba en el guión…la postura de los diferentes medios de comunicación, según su línea editorial… en algunos casos han ayudado a desenmascarar una visita manipulada y organizada con muy poca ética, hecho que hay que agradecer. Otros se han dedicado a alabar la visita, los mensajes y criticar, la no asistencia a las misas del presidente del Gobierno, actitud que es de lo más coherente, aunque estaban otros representantes del mismo, hecho que hay que lamentar.

Salvo conocidas y muy honrosas excepciones que hemos escuchado estos días… la mayoría de los políticos que nos representan a todos los ciudadanos y ciudadanas, NO se han pronunciado desfavorablemente sobre algunas de las barbaridades que ha “soltado” en su visita (dicho con todo respeto). Incluso se han visto “aplaudidas” por lo más reaccionario de la derecha política. Y, también, nada más y nada menos, el presidente del Congreso de los Diputados les ha quitado importancia y las ha “comprendido y reinterpretado” hecho insólito, por lo que representa institucionalmente. Los portavoces del Gobierno se han limitado a decir: “las relaciones de la iglesia católica y el gobierno pasan por un buen momento”. ¡Cómo no!, si los históricos y enormes privilegios simbólicos, jurídicos, económicos, tributarios y en materia de enseñanza y servicios asistenciales a la comunidad, han sido incrementados en esta legislatura y han retirado, según ellos, la reforma de la “Ley de Libertad religiosa”, como “ofrenda ” al ilustre anciano y a lo que representa.

También estaba en el guión: la visita no sabemos, bien, si ha sido como pastor de su iglesia, si como jefe de un Estado ficción (ciudad del Vaticano-concedido por Benito Mussolini en 1929) o si ambas cosas a la vez, he oído de todo a sus “seguidores”.

Pues al parecer a esos difíciles años que fueron “muy rentables” para la iglesia católica en la Italia de Mussolini y en la Alemania de creciente nazismo, no lo eran en España con la venida de la democrática II República, por ello encabezados por el cardenal Segura, muchos clérigos, desde antes de ser un hecho, ya estaban atacándola, participando activamente en su destrucción y en el golpe de Estado franquista, de 1936. Es cierto que fueron años muy complicados para todos, que acabó con la segunda guerra mundial y una dictadura nacional-católica en España. Por ello referirse a esos años comparándolos, es una argucia burda. Supo muy bien lo que estaba diciendo y eso es mucho más grave, pues “trataba de calentar” la intolerancia. Que la fiscalía del Estado tome buena nota. Para luego arremeter contra leyes democráticas españolas, contra la igualdad de las mujeres, relegándolas a su “principal y meritorio papel” del hogar, quizá recomendando: “la guía de la buena esposa”.

Por más que desde algunos círculos católicos y políticos traten de insistir que la creciente indiferencia social ante la cuestión religiosa católica se deba a un supuesto “laicismo radical” de España, no deja de ser un sofisma, la realidad del alejamiento creciente parte de dos elementos básicos: Uno: una gran parte de la ciudadanía española: piensa, razona, observa, comprueba, actúa con sentido común… Dos: la propia iglesia católica con su ancestral y torpe dogma, con sus soflamas, con sus ataques al Estado de Derecho, con su interés por lo terrenal: (dinero, boato y patrimonio), con su forma autocrática de organizarse, con sus discursos contrarios a una sexualidad placentera, al derecho a la elección de salud reproductiva, a la muerta digna, con su oposición a los avances científicos, a la igualdad de hombres y mujeres, a los derechos de los homosexual, etc. Con la ocultación de graves delitos dentro de la propia iglesia, el no apoyar una buena parte de la Declaración Universal de los Derecho Humanos… están “echando” a muchos creyentes.

Estaba en el guión: Curiosamente en algunos momentos y lugares de Santiago y Barcelona ha habido más número de cuerpos de seguridad, que fieles católicos y/o curiosos, fuerzas que, en algunas ocasiones, se han dedicado a interferir en la libertad de expresión de cientos de ciudadanos y ciudadanas que deseaban hacer visible, desde diferentes puntos de vista, su oposición ante los fastos religioso-políticos y/o el gasto desmesurado de los mismos.

La visita ya es historia, …la resaca afortunadamente durará muy poco y en agosto de 2011 otro nuevo capítulo, esta vez en Madrid y con mucho más costo y más fastos… Esta visita ha servido, una vez más, para dejar al desnudo a instituciones públicas españolas (al Gobierno y a una parte importante de la oposición), a la monarquía y a muchos de los políticos que nos deberían de representar a todos y no solo a una parte de la población. Católicos practicantes que, en la práctica, no llegan al 25% de la población, por muy poderosa que esta entidad religiosa sea. Por supuesto que los católicos practicante o menos practicantes nos merecen todo el respeto y tienen el derecho a manifestar su religión, en el respeto a la pluralidad. Por supuesto que hay católicos que tienen otra idea de las cosas, que desean una iglesia más abierta, más en su tiempo… pero más allá del mundo católico, hay otras muchas formas de religiosidad organizada o no, espiritualidad o formas de pensamiento que basándose en la razón y en la libertad han conseguido ir construyendo una parte, todavía pequeña, de la emancipación del ser humano.

Allá donde la religión es a la vez política el ser humano es menos libre y el desarrollo social, científico, intelectual, democrático disminuye o se paraliza. Y esto es lo que no quiere la cúpula de la iglesia católica, pues con ello peligra su enorme poder (terrenal).

Por ello, también, se opone a la laicidad de las instituciones del Estado y al laicismo, descalificándolo, porque éste significa “la defensa del pluralismo ideológico en pie de igualdad como regla fundamental del Estado de Derecho, al mismo tiempo que establece un marco jurídico adecuado y efectivo que lo garantice y lo proteja, frente a toda interferencia de instituciones religiosas o de cualquier otra naturaleza, que implique ventajas o privilegios”. Y este principio tampoco lo admite la jerarquía católica, porque, también, pone en peligro su enorme poder (terrenal).

Pues como se puede ver…casi todo estaba en el guión.

*Francisco Delgado. Es presidente de Europa Laica

Extraído de la web de Europa Laica (www.laicismo.org) de 8 de noviembre de 1020.

Artículo original en:

http://www.laicismo.org/europa_laica/destacados/en_la_resaca_papal_casi_todo_estaba_en_el_guion.html

Comunicado de MHUEL

Ante las declaraciones del señor Joseph Ratzinger en calidad de jerarca supremo de la iglesia católica, ante 150 cardenales reunidos en el tercer consistorio celebrado estos días, la asociación MHUEL Movimiento hacia un Estado Laico, hace las siguientes consideraciones:
1. El señor Ratzinger confunde el laicismo con una presunta “dictadura laicista”. El laicismo reivindica que el Estado y sus instituciones sean autónomos e independientes de cualquier instancia ideológica y confesional, que pertenece al ámbito privado. El laicismo reivindica que toda la ciudadanía ejerza su derecho a la libertad de conciencia en plena igualdad de condiciones, sin discriminación y sin privilegios para nadie. Los tres pilares del laicismo son la razón, la libertad y la igualdad frente al dogmatismo, la intransigencia y la superstición. El laicismo, lejos de amparar alguna suerte de dictadura, es una garantía contra la dictadura.
2. El señor Ratzinger interpreta como dictadura lo que en realidad no es sino pérdida de poder y de influencia por parte de la iglesia católica. Las declaraciones del señor Ratzinger están movidas por la añoranza de otros tiempos en que la iglesia católica tenía patente de corso en materia de ideas y de costumbres. La iglesia católica no acaba de digerir la crítica de las ideas, la autonomía de las sociedades y el derecho de las personas a la libre opinión y expresión.
3. La iglesia católica disfruta en España del libre ejercicio del derecho a la libertad religiosa y de culto. El señor Ratzinger carece de razones objetivas para hablar de dictadura alguna, al menos en nuestro país.
4. Resulta paradójico que la iglesia católica haga referencia a la dictadura, cuando no ha criticado ni se ha opuesto a las dictaduras habidas en el mundo a lo largo de la historia, sino que a menudo ha estado en abierta connivencia con ellas. Por citar solo algunos ejemplos, además de la dictadura de Franco, bata mencionar las dictaduras de Portugal, Argentina, Chile o Paraguay.
5. El señor Ratzinger habla también de la “dictadura del relativismo”, obviando así que Europa y buena parte del mundo han estado sometidos a la dictadura de su absolutismo dogmático y moral, persiguiendo y prohibiendo las ideas, reprimiendo la libre autonomía ética del ser humano.

Zaragoza, 20 de noviembre de 2010

Los ‘errores’ de Benedicto XVI

En ocasión de su reciente viaje a Edimburgo Benedicto XVI cargó contra el “extremismo ateo” y lo responsabilizó del advenimiento de tiranías que, como el nazismo, pretendían “erradicar a Dios de la sociedad”. Ahora, en Barcelona, ha denunciado la irrupción de un anticlericalismo “fuerte y agresivo, como se vio en los años treinta”, y ha instado a “reevangelizar España”. Algunos comentaristas han querido minimizar estas declaraciones, atribuyéndolas a un simple error o a un malentendido, pero una sociedad laica y pluralista
no debería tomárselas a la ligera.

De entrada, la invocación de Hitler para descalificar a quienes no comparten sus creencias se parece mucho a la operación de quien considera que no hay mejor defensa que un buen ataque. Pero es poco consistente. El propio Hitler era católico de bautismo y nunca dio señales de ateísmo. En varias ocasiones declaró que su fe cristiana era un antídoto contra “el veneno judío”, y que su objetivo era erradicar el movimiento ateo. La reductio ad Hitlerum también pasa por alto otras cuestiones que conviene no olvidar. Ante todo, la complicidad de la propia Iglesia con dictaduras como la de Mussolini, quien le cedió tres kilómetros cuadrados del centro de Roma a cambio de su apoyo al régimen. Pero también el hecho, excusable pero no inexistente, del paso fugaz de Ratzinger por las juventudes hitlerianas.

Este sesgo también está presente en el intento del Papa de utilizar las luchas anticlericales de los años treinta como arma arrojadiza contra las posturas laicistas de hoy. Aquellas luchas comportaron a menudo actos enconados contra la Iglesia. Pero no fueron gratuitos o simplemente irracionales. Ya en 1870, los obispos denunciaron las uniones civiles como “la legalización del concubinato universal”. Cuando la I República intentó plantear la separación entre Estado e Iglesia, esta se convirtió en un freno a la democratización social y cultural y en aliada clave del corrupto y autoritario régimen monárquico posterior. El pecado imperdonable de la II República fue cuestionar esa historia. La Constitución de 1931 prohibió el mantenimiento económico de las iglesias, decretó la disolución de algunas órdenes religiosas –como los jesuitas– y prohibió al resto adquirir bienes y ejercer la enseñanza. Las propiedades del clero pasaron a ser objeto de fiscalización estatal y, excepto autorización gubernativa, se abolió el culto público.

Es obvio que poco y nada en la política actual evoca semejante programa laicista. Es más, cuando Ratzinger embiste contra el anticlericalismo de los años treinta, no sólo silencia el estrecho vínculo entre Iglesia y poder que explica su surgimiento. También calla la furibunda reacción eclesiástica frente al mismo y su abierta complicidad con los casi 40 años de dictadura nacionalcatólica que vinieron luego. El franquismo, en efecto, reparó ampliamente a la Iglesia por las agresiones sufridas. El Concordato de 1953, apenas alterado tras la Transición, le garantizó exenciones fiscales, subvenciones de toda clase y una incidencia desmesurada en la educación o el ejército. Su poder se hizo sentir también durante la elaboración de la Constitución de 1978, cuando los sectores católicos presionaron con denuedo para que la financiación de la educación religiosa se blindara como derecho fundamental. Esa presión explica que el artículo 16 renunciara a la consagración de un Estado laico, reconociendo la aconfesionalidad pero previendo, al mismo tiempo, el establecimiento de relaciones especiales de cooperación con la Iglesia católica.

A la luz de este relato, no extraña que la Iglesia siga siendo una de las pocas instituciones que, en pleno siglo XXI, milita activamente por mantener viva la memoria de los vencedores de la Guerra Civil, humillando así a las miles de familias de creyentes y no creyentes asesinados por la dictadura. Que Ratzinger exhume el espantajo del secularismo, ocultando la genealogía del extremismo nacionalcatólico, justifica las simpatías que la Iglesia oficial cosecha entre la derecha política o entre la familia real. Pero no así la condescendencia que algunos partidos de izquierda exhiben hacia ella, pensando que aplacarán su afán de interferencia pública.

Durante su visita, Ratzinger no pronunció mea culpa alguno por el apoyo de la jerarquía eclesiástica a dictaduras de diverso tipo, por la persecución de cristianos solidarios con la suerte de las clases populares –como los vinculados a la teología de la liberación– o por la hipócrita y dañina conducta sexual de muchos de sus pastores. Todo lo contrario: el apoyo desmedido de las instituciones le ha servido de plataforma para lanzar una enésima soflama contra los derechos reproductivos de las mujeres, las uniones “antinaturales” entre personas del mismo sexo o la racionalidad científica.

Quien hace estas declaraciones no es un artista o un intelectual provocador. Es el máximo representante de una institución que, pese a haber perdido muchos feligreses, goza de privilegios que sublevarían los ánimos tratándose de otras confesiones. El laicismo blando del Gobierno del PSOE se ha mostrado compatible con un trato de favor que –por convicción o por simple cálculo electoral– ha crecido en los últimos años. Quienes profesan otras creencias religiosas, y llegan incluso a ser estigmatizados por ello, tienen derecho a sentirse discriminados. Quienes no profesan ninguna, y ven cómo los recursos públicos se utilizan para impedir la imparcialidad estatal en la materia, también. No cabe engañarse: al decir lo que dice, Benedicto XVI no comete error alguno. El error es que las instituciones públicas contribuyan a otorgar a su visita y a sus declaraciones un aura de asunto de Estado y de respetabilidad que no merecen.

Gerardo Pisarello y Jaume Asens son juristas y miembros del Observatorio de Derechos Económicos, Sociales
y Culturales de Barcelona.

Extraído de Dominio Público de 12/11/2010

Artículo original en: http://blogs.publico.es/dominiopublico/2671/los-%E2%80%98errores%E2%80%99-de-benedicto-xvi/